martes, 30 de noviembre de 2010


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los Sentimientos y Cualidades del Hombre.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: -¿Jugamos al Escondite?.

La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse, preguntó: -¿Al Escondite? ¿Cómo es eso?

-Es un Juego- explicó la Locura -en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde el 1 hasta al 1.OOO, mientra ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia. La Alegria dió tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse, ¿Para qué?, si al final la hallaban, y la Sobervia opinó que era un juego muy tonto, ya que en el fondo le molestaba que la idea no alla sido de ella, y la Cobardia perfirió no arriesgarse...

-Uno, dos, tres, cuatro.... - comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre se dejó caer tras la primera piedra en el camino. La Fe subió al cielo, y la Envidia se escondió bajo la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbola más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la Belleza; que si debajo de un árbol, perfecto par la Timidez; que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; que si una rafaga de viento, magnifico para la Libertad. Así que termino por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo encontró un lugar muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él.

La Mentira se escondió en lo más profundo del océano, ¡MENTIRA! Se encondió detrás del arco iris, y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido... ¡SE ME OLVIDÓ DONDE SE ESCONDIÓ!... pero eso no es lo importante.

Cuando la Locura contaba 999, el Amor todavía no había encontrado un sitio donde esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó una rosal y, enternecido, decidió enconderse allí.

-¡MIL! - contó la Locura y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la Pereza, solo a tres pasos de la roca. Después escuchó a la Fe discutir con Dios sobre la Teología. Y a la Pasión y el Deceo los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la Envidia, y pudo deducir donde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo que ni buscarlo, él solito salió disparado de su escondite. que resultó ser un nido de abispas.

De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos: el Talento entre la hierba fresca, la Angustia en una oscura cueva, la Mentira detrás del arco iris, y hasta el Olvido que se había olvidado que estaba jugando al escondite.

Pero solo el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas.. Tomó una horquilla y comenzó mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al Amor. La Locura no sabía que hacer para disculparse, rogó, lloró, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Y desde entonces el Amor es ciego, y la Locura lo acompaña a todos lados, siempre tomados de la Mano.

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